Mi poesía ha muerto contigo.
Ya no existe el plural,
y no me dicen nada
las letras que grababas
en el vaho del espejo empañado.
Ya nadie discute
lo caliente del agua,
ni lo frío de mis manos
acariciando tu desnudo.
Ya no queda ropa
que adorne el suelo,
ni quien prefiera mi regazo
a una silla vacía.
Ya no existe el invierno
de tu mano,
ni verano en tu risa
después de un orgasmo.
Ya no quedan versos
que no hablen de ti.
Para dejarte vivir,
mi poesía ha muerto contigo.
y no me dicen nada
las letras que grababas
en el vaho del espejo empañado.
Ya nadie discute
lo caliente del agua,
ni lo frío de mis manos
acariciando tu desnudo.
Ya no queda ropa
que adorne el suelo,
ni quien prefiera mi regazo
a una silla vacía.
Ya no existe el invierno
de tu mano,
ni verano en tu risa
después de un orgasmo.
Ya no quedan versos
que no hablen de ti.
Para dejarte vivir,
mi poesía ha muerto contigo.
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