Entradas

Mostrando entradas de 2016

Eso va a doler.

Vas a marcharte de cualquier forma, un beso o dos más tarde. Vas a marcharte y me quedaré bailando solo en el salón, mientras suena alguna canción triste en mi cabeza  No va a quedar de ti nada más que mi memoria y el recuerdo más benévolo que mis sueños puedan fabricar. Sea o no real, serás perfecta para el yo que fui. Y eso va a doler. Pero, si sé que vas a marcharte, si estoy convencido de que lo harás, dime por qué me arriesgo. Por qué aunque me vea veinte años más viejo pasando torpemente mi pierna izquierda por encima de la barra que separa mi cuerpo del vacío con una foto tuya en el bolsillo interior de mi chaqueta y las palabras exactas que dijiste antes de dejar sobre la mesa las llaves de nuestro piso resonando en mi cabeza, dime entonces por qué no puedo evitar querer besarte nada más te veo salir del metro. A veces me da miedo tocarte por si es la última vez que lo hago. Sé que vamos directos al desastre, y que una noche al abrir la puerta no sonará nada ...

Lo peor que he escrito pero lo que más he necesitado.

Hay algo que no encaja en mi, y cuanto antes lo acepte, antes me dormiré. Noto como cada pulso de mi corazón sondea mi cuerpo y mi alma en busca de algo roto cada noche. Estoy triste, pero no lloro. Sólo soy incapaz de sonreir. El mundo da pasos y se aleja, cada segundo me siento más solo. De mi queda poco más que una cáscara, la intención de que todo esté bien. No quiero que se preocupen por mi, porque ni yo sé responderles. Todo está bien, todo va bien. Estoy bien, Pero se hace de noche y me vuelven a perseguir. No puedo explicar nada con palabras, no sé hablar de algo que no existe No me van a tomar en serio. No me van a escuchar. Se van a asustar. Pensarán que no es verdad. Y ojalá no lo fuera. No sé qué es, pero me sigue. No estoy triste, pero me sigue. Y no es que me canse de correr, es que se me quitan las ganas. A ver quién limpia este destrozo.

No hace falta que bailemos.

No hace falta que bailemos. Ni que escriba sobre ti todas las noches. No tengo por qué ser tu mejor pieza del tesoro, ni sujetar tu mano en tus momentos de grandeza. No seré yo quien te regale un ramo cada noche, ni quien se ría contigo horas antes del estreno. No hace falta que comparta cada paso en tu camino, no hace falta que en tu meta esté mi nombre escrito. Desde abajo parece que siempre vuelas aún más alto, y te aseguro que no puedo pedir más. Me conformo con que sonrías cada vez que suene un vals en tu cocina, y te pise un pie queriendo formar parte de tu vida. Cada noche que te escriba será una noche que recuerde. Que no haya mejor sueño que el propio sueño de tenerte. No quiero ser lo mejor de ti, porque ya lo eres tú misma.