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Mostrando entradas de marzo, 2013

Introspección suicida

Me escapé de mi y comencé a andar a oscuras, sin luz, ni aire ni alma, rodeado de sombras de mi vestidas de pasado, grotescamente retorcidas que miraban con ojos amargos y saturados de horrendas visiones, asemejándose a estatuas toscas y mal pulidas de piedra negra y fragmentada. Me juzgaban en silencio y sus dedos señalaban, conociendo cada muesca que el tiempo marcó en mi orgullo, pues nadie hiere tanto como se hiere uno mismo. Aunque no emitían sonido alguno se escuchaban murmullos muertos y apagados, resonando en mi cabeza, de toda esperanza ya carente, y penetrando en mi conciencia como hoja de fuego ardiente separando la piel de mi pecho en jirones demacrados. Me escapé de mi y seguí caminando. Llegué a una ciudad de luces ciegas infestada. Se alzaban en el cielo como montes apagados que en otro tiempo iluminaban lo que daba por seguro, dando ahora espacio a la oscuridad más insondable que mi alma haya portado. Avancé a tientas con las manos escarchadas, pues el frío era lo úni...

Café de medianoche.

Cuando se apaga el sol se enciende mi hoguera. Me ilumina y la habitación arde, y mi mente, y mi voz, y mis ganas de despertarme. Con ese calor sofocante, y ese humo entre mis venas, desespera no encontrar la manera de encontrarte y mandar las cenizas a que vuelen con el viento que tanto nos despeina. Todo el miedo, y las inseguridades bailan a su alrededor y se ríen de mi, me provocan, me intimidan por momentos y mi valentía parece resquebrajarse como la hojarasca. Me nublan la conciencia y todo parece lejano e imposible, incluso yo. Me siento tan frágil y patético que no me reconozco. Y me aferro a ti. Tú, que me haces fuerte e invencible, aunque tú no lo sepas. Tú, que me miras y me rompo, pero de esa única manera que no destruye, sino que te eleva hasta el punto de creerte el rey del mundo. Y desde esa cima que tú y sólo tú me haces alcanzar las hogueras parecen tan pequeñas que llamarlas chispas se les queda enorme. Y sonrío, orgulloso de estar ahí arriba, gracias a ti, aunque tú ...

Noche de ti.

Oscura y efímeramente eterna la noche me besa y me atrapa. Me entiende y me abraza, no me juzga ni me teme, no se esconde ni me hiere. Oscura y apasionada la noche me oculta y me desviste, se desliza por mi cuerpo y mi alma ingrávida y desnuda, llena de nada, llena de noche, de pasión y de locura. Me estremece en lo más hondo y se me clava en las entrañas, noche de caos, noche de ti, noche púrpura y hendida. Y se esconde entre mis venas, me seduce y me hipnotiza, me recorre y me descubre e invisible se marchita. Oscura y suicida la noche efímera enamora, se rompe, se quiebra, se muere y me llora, me olvido y se olvida, y con la luz, me duermo.