La poesía está de moda.
La poesía está de moda, este invierno se llevan los vestidos largos y las medias rotas, a juego con el corazón. Es tiempo de fingir, de llamar desamor a un desencuentro, de escribir versos en miradas vacías y creer que todo daño es poesía. De presumir de libros, o al menos la cubierta de ellos, de pintar la sonrisa de la chica equivocada, de seguir los esquemas de los versos y del amor, como si un ejemplo más de falsedad fuera. Es tiempo de frío, dentro y fuera del pecho, de vacío en el alma, y sobre todo en la almohada, maquillado de luces de bohemia.