Forget the forbidden.
Hoy me he levantado con ganas de deshacer el mundo. Con esa chispa en la mirada que desborda decadencia. Con ganas de destruir los esquemas, de romper lo conocido, de saltar al vacío. Hoy me he levantado para hacer lo incorrecto, para alejarme de lo seguro y fundirme con lo que quema. Porque por un día pienso entregarme al sentir, al no pensar. No pensar si está bien o mal, si es ético o no. Si lo siento, será justo para mi. Hoy seré esclavo de mi yo visceral. Llevamos mucho tiempo en silencio, haciendo lo que no queremos, viendo lo que nos aterra, diciendo lo que no pensamos y queriendo a quien no nos quiere. Dedícanos un día. Nosotros nunca seremos justos, nunca estaremos en el punto medio, jamás seremos correctos, ni lo que debió suceder. Somos lo contrario, dos deseos egoístas de querer buscar nuestro equilibrio propio, aunque el mundo se derrumbe a nuestros pies, somos la necesidad incondicional de sentir desde dentro, de entregarnos en cuerpo y mente aunque nos matemos en el ...