El primer día de mi vida.
Es de tu voz el eco de mis labios y en mis manos hallo aún el tacto de las tuyas, que impasibles y aterradas se agarran a un hilo volátil de vida. Tu figura serena afronta el abismo, tu niña interior solloza acurrucada, "No quiero irme, me da miedo el vacío, No quiero irme, pero sé que debo." Cierras los ojos y me pregunto si es este mundo el que aún contemplas si es esta cama en la que aún yaces el lugar donde realmente te encuentras, y no lo sé, pues tu cuerpo frío ya no habla, y el universo ha dejado de girar por un minuto, de silencio se ha llenado el aire y en mis ojos solo cabe recordar cómo te sostengo ahora, igual que hiciste tú el primer día de mi vida. ...