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Mostrando entradas de agosto, 2014

En camas diferentes.

Eres para mi un verso mil veces borrado un hueco en la cama de al lado un beso aún por escribir. Eres tinta y pluma virgen, poesía viva y joven, sangre de revolución. Escribirte es escribir libre es imaginar imposibles es abrir la puerta, y quedarse. Oirte, a veces, es leer mi cuerpo en otra mente es oir lo que gimen las palabras es follar a oscuras con la voz. Mirarte es mirar un laberinto de ventanas abiertas y mensajes sin contestar de noches sin dormir, ni querer hacerlo, de escucharte en silencio cantar. Pensarnos es tocar con los labios la locura es vivir en un verso constante disfrazar el sexo de caos. Quererte es disparar contra la luna es besar tu cuerpo a oscuras mientras suena una canción en camas diferentes.

Llegaste.

Amar es no pensar al escribir, es dormir todo el invierno abrazado a un vacío en tu cama y aún sentir calor por dentro. Amar es colarse por la ventana de un edificio aún por construir, es sonreir con el viento de cara, es pedirle al miedo una tregua. Amar es besar un alma rota y escribir con sus trozos poemas, desnudar el caos, destrozar su boca cruzar los dedos en un orgasmo. Amar es mirar a la muerte a los ojos y rogarle un suspiro más de sus labios, es olvidar cuanto dura lo eterno es recordar que no existe el pasado. Llegaste, y con un hilo de voz gemiste mi nombre en mi cuello.  Y yo olvidé lo que era amar,  y ser.  Sin ti.

Algo que nunca te diré.

El viento se cuela entre tus labios mientras hablas. Siento como respiras y el mundo se mueve con tu pecho. La gravedad me atrae hacia tu voz y tú me miras sin saberlo. Aguantas la mirada. Y yo la respiración. Pareces tan frágil cuando te desnudas entre recuerdos y memoria, tan volátil como una pluma que se deja acariciar en la brisa y acaba posándose en mis labios. Aunque tú no lo sepas. O quizás sí lo sabes. Tu voz. Tan tierna que rompe. Ahí está el misterio. No vives para arreglarme, para coserme. No te da miedo el encontrarte con algo que no pueda ser reparado porque no entiendes dónde está el destrozo. Y eso, es justamente lo que me salva. Aunque es algo que nunca te diré.