En cuanto Hoy acabe.
Todos nacemos atados en corto. Para poder sobrevivir cuando estamos indefensos salimos al mundo con una cruel metáfora.
Crecemos con ese miedo a la muerte y a la pérdida grabado en nuestro más profundo instinto y para superarlo nos encerramos en la comodidad del engaño, bajo sábanas de mentiras y falsas esperanzas. Nos tapamos los ojos y pensamos en lo lejos que está ese día, el día en el que todo lo que estamos construyendo deje de tener importancia, asumiendo que tal momento está a años de distancia.
Vivimos pensando que las personas de nuestro alrededor son eternas, que tienen por derecho universal durar hasta cuando marcan los cánones, que son inmunes al tiempo, al daño, a la enfermedad y a la locura, y que tienen la obligación de vivir mientras tú les necesites cerca. Pasamos los días asumiendo que mañana obviamente llegará en cuanto hoy acabe y que el mundo avanzará con nosotros, y ahí nos dejamos atrás la mayor parte de la vida.
Guardamos palabras para la próxima despedida, ahorramos segundos para el siguiente abrazo, dejamos para mañana besos que cambiarían la rotación del universo...
...Sin pensar que este puede ser el último segundo de tu vida.
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