Como relámpago imprevisible.
En la duda, en la herida, en las ganas de gritar, en el sofoco y las palabras disfrazadas de puñal, en el derrumbamiento de cada una de tus certezas, me tendrás. Cuando todo sea oscuro y no sepas hacia donde debes mirar, y tus pisadas se hagan lentas y apagadas, te recordaré quién eres y qué te hizo llegar hasta aquí.
No necesito ir por delante y tirar de ti el resto de nuestros días. No te quiero esclava ni esposada a mi muñeca. No quiero que me veas por obligación ni me aprecies por inercia. No quiero ser tu costumbre ni tu rutina. No quiero que dependas de mi ni te aferres a un clavo ardiendo con mi nombre. No espero ser lo seguro, pero si lo cierto, lo real. No quiero ser tu opción fácil. No quiero ser tu opción.
No te quiero de muchas maneras pero de otras tantas enloquezco por ti. Te quiero libre y amando a gritos, te quiero volando sola y haciendo el cielo tuyo, escribiendo con tus plumas celestes cada uno de tus giros. Te quiero en verso y prosa libre y desatada, sintiendo cada parpadeo como si latidos del alma fuesen. Te quiero de toda cruz desinhibida, ni conciencia ni rencor ni pena. Te quiero como relámpago imprevisible y cambiante, llena de fuerza, voluntad y sin cadenas. Te quiero aventurera y liberada de toda marca en tus muñecas, a no ser que sean letras de tu alma. Sé que lo lograremos, te lo propongo. Y cuando llegue ese momento no te pediré nada a cambio, jamás.
De ti solo necesito las ganas de tenerme cerca, y volar.
No necesito ir por delante y tirar de ti el resto de nuestros días. No te quiero esclava ni esposada a mi muñeca. No quiero que me veas por obligación ni me aprecies por inercia. No quiero ser tu costumbre ni tu rutina. No quiero que dependas de mi ni te aferres a un clavo ardiendo con mi nombre. No espero ser lo seguro, pero si lo cierto, lo real. No quiero ser tu opción fácil. No quiero ser tu opción.
No te quiero de muchas maneras pero de otras tantas enloquezco por ti. Te quiero libre y amando a gritos, te quiero volando sola y haciendo el cielo tuyo, escribiendo con tus plumas celestes cada uno de tus giros. Te quiero en verso y prosa libre y desatada, sintiendo cada parpadeo como si latidos del alma fuesen. Te quiero de toda cruz desinhibida, ni conciencia ni rencor ni pena. Te quiero como relámpago imprevisible y cambiante, llena de fuerza, voluntad y sin cadenas. Te quiero aventurera y liberada de toda marca en tus muñecas, a no ser que sean letras de tu alma. Sé que lo lograremos, te lo propongo. Y cuando llegue ese momento no te pediré nada a cambio, jamás.
De ti solo necesito las ganas de tenerme cerca, y volar.
Comentarios
Publicar un comentario