Lejanía es imposible.
Rozarte de manera tan sutil que hasta el viento se sonroje, en un cruce de miradas de los que acaban sonriendo, y que el tenue silbido de nuestras almas abrazándose se abra paso a través de los esquemas. Sin que nuestra piel entre en contacto, sin que el mundo sepa nada, que a sus ojos la distancia es lejanía, y a los nuestros lejanía es imposible.
Al mirarnos el mundo torna gris, y en un lienzo tan vacío nuestras almas son dos chispas de color que fueron siempre incomprendidas, pero juntas descansan en el aire levitando en su propio centro de gravedad, ajenas al mundo enfermo que les rodea, ignorantes del calor que desprenden sus miradas.
En tus ojos encuentro el centro del universo, el secreto más profundo de tu ser. Oigo como se te escapa la voz a gritos mudos y susurros suplicantes de un segundo de silencio en tu cabeza, y te dejas llevar, por el sonido de la mía, a un mundo paralelo, donde todo es calma, y a placer te rodeas de realidad eterna y moldeable que obedece imperiosa tus deseos. Y allí, en tu mundo, te observo, libre, completa, serena, indomable y sonrío, pensando que como yo, nadie te ha visto todavía.
Al mirarnos el mundo torna gris, y en un lienzo tan vacío nuestras almas son dos chispas de color que fueron siempre incomprendidas, pero juntas descansan en el aire levitando en su propio centro de gravedad, ajenas al mundo enfermo que les rodea, ignorantes del calor que desprenden sus miradas.
En tus ojos encuentro el centro del universo, el secreto más profundo de tu ser. Oigo como se te escapa la voz a gritos mudos y susurros suplicantes de un segundo de silencio en tu cabeza, y te dejas llevar, por el sonido de la mía, a un mundo paralelo, donde todo es calma, y a placer te rodeas de realidad eterna y moldeable que obedece imperiosa tus deseos. Y allí, en tu mundo, te observo, libre, completa, serena, indomable y sonrío, pensando que como yo, nadie te ha visto todavía.
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