Silence without you.
Me detengo, te observo y me inundo en tu aroma. Mi mundo entero se asoma a contemplarte pasar, como un eclipse que oscurece mi conciencia y se ve tan lejano, inalcanzable. Te hundes en sus brazos y el pasillo se torna infinito. Como si un universo se colara entre nosotros y ardiéramos en su regazo, eternos e insaciables. Se me clava cada gesto, cada caricia que recorre tu espalda, punzante, en el pecho, entre mi corazón y tu imagen. Mi mente se apaga y se transforma en silencio, silencio que te aprende de pies a cabeza. Oigo tu voz susurrar su nombre y me congelo. Es curioso el dolor que puede hacer una palabra en los labios adecuados.
Te anhelo.
Mi alma se escapa de mis pupilas y mis párpados deciden suicidarse. Como ceniza en el viento te imagino. Cada partícula de ti danza en el espacio y pronto vuelven a juntarse. Y ahí estás tú. Sin mi pero conmigo. Con él pero vacía.
La noche es sensible, y Ambos frágiles en ella.
Se escapa y amanece.
Quizás mañana.
Te anhelo.
Mi alma se escapa de mis pupilas y mis párpados deciden suicidarse. Como ceniza en el viento te imagino. Cada partícula de ti danza en el espacio y pronto vuelven a juntarse. Y ahí estás tú. Sin mi pero conmigo. Con él pero vacía.
La noche es sensible, y Ambos frágiles en ella.
Se escapa y amanece.
Quizás mañana.
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